viernes, 9 de enero de 2009

Síntomas del auto encierro.



Cuando terminó la secundaria no fue al viaje de egresados y a duras penas asistió a la fiesta de entrega de los diplomas de quinto año.
Hacía un tiempo que su dormitorio se había transformado en su habitat natural.
Comía a deshoras, tenía puesta la misma ropa durante semanas, dormía de día y durante la noche jugaba con la computadora y la play.
Los padres decidieron de común acuerdo con él , o al menos eso parecía, que se tomaría un año sabatico.
Sus amigos se fueron esfumando con el correr de los meses y apenas salía de su cuarto para comer e ir al baño. Dejo de ducharse y la comunicación con sus padres fue decreciendo .
Los diálogos eran cada vez menos y cuando llegaban las visitas, se ponía molesto y a regañadientes saludaba a través de la puerta.
Engordó hasta limites intolerables para su salud. No quería caminar.
Afuera la vida lo estaba esperando.
Atrás quedaban las cargadas de sus compañeros que le decían gordo, maricón, boludo y todos los etc imaginables.
Los padres necesitaban urgente ayuda.
Pero la vergüenza que sentían por tener un hijo asi se los impedía.
Leyeron un artículo sobre el síndrome del auto encierro.
Y en vez de pedir ayuda, el padre y la madre miraban televisión en sus ratos libres y esperaban el milagro de una autocura.
Los síntomas del autoencierro los había desbordado.
Ellos dejaron de visitar y recibir amigos, abandonaron sus trabajos, y cada uno se recluyó en un cuarto, mientras las ropas y los platos sucios se acumulaban y la comida que tenían guardada se iba agotando velozmente.